De pas(e)o por El Chupadero

Me acuerdo perfectamente de la primera vez que visité el volcán El Chupadero. Era a principios de julio, con la vid bien desarrollada y verde. Quería explorar la cresta y disfrutar de las vistas a La Geria, a los volcanes de Timanfaya y a los pueblos de Uga y Yaiza. “Quizá saque alguna foto desde la cima”, pensé y me llevé mi equipo fotográfico. Para los lectores que no conocen el volcán, una imagen:

Empecé a subir por el lado suroeste. Ya eran las 7 de la tarde pero la profunda capa de picón endurecía la subida y llegué a la cresta del volcán algo sudado.

Después de haberme recuperado del esfuerzo me asomo al centro del cráter y mi corazón dio un salto: ¡Qué bonito! A toda prisa instalo mi trípode y hago el primer disparo a este viñedo amoldado al cráter del volcán.

Vistas al viñedo en El Chupadero - La Geria..

Con el sol a mi espalda me percato de que la sombra se apodera rápidamente del paisaje ante mis ojos. Ni quito la cámara del trípode y empiezo a correr por la cresta ganando altura, esperando encontrar otros ángulos con menos sombras.

Viñedo en el cráter - El Chupadero, La Geria.

Y una última foto:

Vistas al Chupadero y los volcanes de Timanfaya, Lanzarote.

Ya cerca de la cima se acaba el espectáculo del que he podido ser testigo. Las vistas desde la cima también son preciosas pero hoy no me interesan. Voy bajando hacia la parte norte de la cresta. A ver qué encuadres me ofrece la naturaleza para una próxima visita.

Unas tres semanas después vuelvo al Chupadero. Esta vez algo más temprano y entrando desde la parte noreste para tener tiempo de recorrer mejor la zona antes de que el sol saque brillo a estos enormes hoyos.

Desde la cresta oeste me llama la atención otra escena: la vista hacia el volcán Corazoncillo en el Parque Nacional de Timanfaya.

A pie de la lava - Finca en La Geria

Teniendo tiempo suficiente me adentro al cráter del Chupadero para intentar sacar las vides en sus hoyos con el sol a mi espalda. Pronto me doy cuenta de un problema considerable: ¡mi sombra!

Cazando luz en La Geria, Lanzarote

Haciendo lo mejor de la situación quito mi lente ultra-amplia y subo un poco por la ladera sureste. El resultado me gusta.

Viñedo entre volcanes - La Geria, Lanzarote.

Esta fotografía se publicará el 14 de septiembre 2017 en el suplemento “Forschungsfelder” del periódico alemán DIE ZEIT.

Pues el problema de la sombra habrá que tenerlo en cuenta para la próxima visita – pero pasará un año hasta que vuelva al Chupadero para sacar fotos.

En junio del año siguiente estoy de vuelta al Chupadero. La vid todavía no se ha desarrollado plenamente pero luce un color muy intenso entre verde y amarillo. Hoy quiero otro encuadre: casi un contraluz. Como el cráter volcánico rodea el viñedo, como las gradas de un anfiteatro, me puedo posicionar en el ángulo perfecto. ¡Y lo consigo!

Vides en La Geria - Lanzarote, Canarias

Vides en hoyos - La Geria, Lanzarote

Sendas, hoyos y vides - Chupadero, La Geria.

No sé cuántos disparos he hecho este día – en cada momento cambió la luz , motivo suficiente para tomar otra serie de fotos.

Un año más tarde vuelvo con una cámara más potente pero no tuve suerte con la luz. Antes de llegar al horizonte, el sol se escondió detrás de unas nubes y tuve que abandonar. Pero antes conseguí sacar unas fotografías curiosas.

Brotan las vides - La Geria, Lanzarote

Viñedo alineado - La Geria, Lanzarote

Este año no he podido visitar el Chupadero. Un trabajo extenso para el Patronato de Turismo de Lanzarote (www.turismolanzarote.com) me ha ocupado desde el pasado diciembre y me he concentrado en descubrir otros lugares de la isla. Dicho reportaje también es la razón por la que no he podido publicar nuevos posts en este blog – mis disculpas. Pero tengo muchas fotografías nuevas de muchos rincones de la isla que podré compartir en los próximos meses!

¡Hasta pronto!

De pas(e)o por la Playa del Risco

Muchos la han visto, pocos la han disfrutado. La Playa del Risco (o Playa del Burro) es sin duda uno de los arenales más salvajes y menos concurridos de Lanzarote. La razón es simple: solo se llega en barco o bajando el Risco de Famara a pie – un desnivel de unos 450 metros.

Comienza la bajada a la Playa del Risco

Las veces que me he aventurado a explorar la Playa del Risco nunca me ha decepcionado, ni con calima, ni con nubes, ni a pleno sol. La llegada a la playa con su arena blanca a media mañana es fantástica.

Detras de la duna, la playa

Arena blanca en la Playa del Risco - Lanzarote, Canarias

Si eliges el sendero que va por encima de la playa, dirección salinas, disfrutas de unas vistas espectaculares.

Jovenes en la Playa del Burro - Lanzarote

Llegando a la playa hay que buscar un sitio donde instalarse. Como no hay gente puedes elegir el lugar con las mejores vistas a este escenario natural extraordinario.

Sacando la toalla en la Playa del Risco.

Ahora toca baño, para bajar la temperatura del cuerpo tras la bajada.

Entrando en el agua - Playa del Risco

El agua es transparente y las olas acarician la orilla dejando un abanico de colores inigualable. Saco mi cámara y doy un paseo por la playa. No suelo llegar demasiado lejos, porque no paro de disparar.

Vista desde la Playa del Risco - Lanzarote, Canarias

Mires por donde mires, el escenario es impresionante: detrás el majestuoso risco que se levanta casi vertical a una altura de 500 metros, delante la isla de La Graciosa con sus volcanes, playas y dunas, conectada por un mar que brilla en colores, entre turquesa y azul marino.

Colores en la Playa del Risco

Vista a la Graciosa desde la Playa del Risco

Donde termina la playa - Playa del Risco

Una visita obligatoria son las Salinas del Risco, las más antiguas de Canarias, dicen. Volvemos a ponernos las botas y avanzamos hacia la punta, con Caleta del Sebo justo enfrente.

Camino a las Salinas del Risco

Según la temporada, la marea y el viento, las salinas se transforman dejando unos colores casi surrealistas.

Vista a las Salinas del Risco

Y el agua se convierte en sal - Salinas del Risco

De vuelta a la playa toca almuerzo, bañito y relax. El tiempo pasa volando y hay que pensar en volver – evidentemente la parte más dura. Regresamos por la orilla de la playa hasta que veo unas dunas preciosas: el viento ha peinado la arena dejando unos dibujos geniales y, aunque la calima está apretando, consigo sacar alguna buena foto.

Dibujos del viento; Playa del Risco

Duna en la Playa del Risco

Seguimos por el sendero de los Gracioseros que es fácil de subir, pero el calor aprieta por la tarde y uno reza por una brisa fresca. Finalmente, después de unos 50 minutos, llegamos al mirador, sudados pero contentos.

Subiendo el Risco de Famara.

La sensación que uno tiene después de pasarse el día en la Playa del Risco se puede resumir en felicidad (de un día aventurero), agotamiento (después de la subida), y una profunda tranquilidad.

¡Hasta la próxima!

P.S. Las fotografías en este artículo se tomaron en días distintos.

De pas(e)o por las Dunas de Famara

Todo empezó con una equivocación. Hace algo menos de un año quería probar mi nueva cámara Sony A7rII en la Playa de Famara – uno de mis sitios preferidos en la isla (al que dediqué mi primer artículo de este Blog: De pas(e)o por la Playa de Famara). Entonces me preparé poniéndome un traje de baño y consultando la tabla de mareas. Agarré cámara y trípode y me dirigía al coche.

Antes de llegar a la playa veo unas nubes preciosas sobre la Caleta de Famara y acelero. Pero aparcando el coche a la altura de la caseta de los socorristas me doy cuenta de que la marea está altísima y, obviamente, que me había equivocado de día consultando la tabla de mareas: “¡Que idiota soy!”. Las nubes están cada minuto más impresionantes – como si quisieran burlarse de mí. Entonces decido adentrarme en las dunas justo al lado de la carretera, a lo mejor consigo sacar este cielo tan bonito con un primer plano aceptable.

Cerca de la carretera hay muchas pisadas y basura acumulada de todo tipo entre las dunas. Los balancones y aulagas llevan un decorado de trozos de plástico y papel higiénico, brillando en la luz del atardecer. Parece que hoy no es mi día de suerte pero alejándome más de la carretera veo lo que buscaba:

Atardecer en las dunas de Famara

Aún la luz del sol está demasiado fuerte para sacar una foto a contraluz en condiciones. Empiezo a curiosear por las dunas y encuentro un sinfín de rincones muy fotogénicos con unas texturas fascinantes.

Escarpado por el viento - Dunas de Famara

Bandera roja en las dunas de Famara

Al estar distraído casi no me doy cuenta de que el sol se acerca al horizonte y la intensidad de la luz ha bajado notablemente. Finalmente pude tomar alguna buena fotografía a contraluz:

Contraluz al atardecer en las dunas de Famara

Puesta de sol entre dunas - Famara, Teguise

Desde este día de otoño pasado vuelvo de vez en cuando a las dunas para tomar fotos – concretamente después de unos días con mucho aire, cuando el viento ha remodelado la arena y borrado las pisadas. Así lo hice el viernes pasado:

Dibujos curiosos en las dunas de Famara

Arena modelada por el viento - Dunas de Famara

El lejano oeste - Dunas de Famara

Lo bonito en un paisaje con tantas formas y texturas es que, con el sol bajando, cambia el ángulo de la luz continuamente, recomponiendo este fantástico juego de luz y sombra en cada instante. Un escenario perfecto para prescindir de los colores y sacar las fotos en blanco y negro:

Llanura de Famara en blanco y negro

Juego de luces en las dunas de Famara

Luz y sombra - Duna en Famara, Lanzarote

La complicación sacando fotos en un entorno tan frágil consiste en no estropearlo tu mismo con tus pisadas. En consecuencia estoy obligado a dar la vuelta y rodear los sitios que quiero fotografiar a menudo, siempre atento a no arruinar un encuadre bonito.

Dibujado por el viento - Dunas en Famara, Lanzarote

Dunas a contraluz - Playa de Famara, Lanzarote

Paisaje de arena en las dunas de Famara, Lanzarote

Para terminar este artículo un pequeño llamamiento a la conciencia de la gente que utiliza las dunas como letrina: por favor, no dejen papeles, condones, botellas, colillas, etc, en este paraje tan peculiar. ¡Gracias!

¡Hasta la próxima!

De Pas(e)o por el volcán de Las Nueces

Este verano no se quita la calima – siempre queda un resto de polvo en el aire y complica la vida de un fotógrafo. Pero ya no quiero esperar, agarro mi equipo y me monto en el coche.

Hace poco he leído un artículo interesante en el Blog de Agustín Pallarés Padilla con respecto a las erupciones de Timanfaya (Volcanes del siglo XVIII en Lanzarote) y me di cuenta que el pequeño cráter del gran volcán de Las Nueces no lo he visitado en años.

Me acerco a mi destino por La Geria, la calima está en aumento, dejando una luz muy blanca, tragándose los colores del paisaje. Cojo la carretera a Tinguatón y freno: acabo de ver un escenario alucinante.
Monto mi tele-zoom 70-200mm y retrocedo en la carretera a pie hasta encontrar el ángulo adecuado:

Finca en La Geria - Lanzarote, Islas Canarias

Finca en la lava - La Geria, Lanzarote

Contento con estas primeras tomas retomo la carretera y aparco a pie de Montaña Colorada. Desde la carretera el volcán de Las Nueces no parece demasiado espectacular y la gente suele pasar sin prestarle mucho atención.

Atención curva

Se me ha hecho algo tarde y subo con buen paso por la ladera noreste del cráter. Al llegar arriba estoy algo desilusionado: a contraluz no se percibe realmente la belleza del cráter y no tengo buen ángulo para mostrar la profundidad de campo – habrá que “crestear”.

Sendero en la cresta

Más avanzo, más me impresiona el paraje y se me están abriendo unas vistas preciosas al colorido interior del cráter. Un momento ideal para un Selfie:

Selfie ante volcán

Vistas al cráter

Con el sol ya tan bajo soy consciente de que hoy no podré sacar las fotos que ofrece este paisaje volcánico, pero decido entrar en el cráter por un pequeño sendero.

Colores volcánicos

Cráter de Las Nueces

Ya se me va el sol y queda este resto de luz que permite hacer resaltar los tonos y colores sin demasiados contrastes.

Escoria roja en Las Nueces

Decido regresar al coche y volver el día siguiente – pero más temprano.

Sobre las once de la mañana aparco en el mismo sitio y me dirijo de nuevo al volcán de Las Nueces, esta vez por su lado norte donde he visto unos hornitos impresionantes el día anterior. Llegando a los hornitos me doy cuenta de que se trata de varias bocas alineadas y conectadas por un tubo volcánico. ¡Precioso!

Tubo con hornitos en Las Nueces

Hornito con tunel

Hornito colorido

Entrañas del volcán

Subo por las distintas bocas para sacar una foto desde arriba.

Bocas en la ladera de Las Nueces

Ya estoy cerca de la cresta del cráter y un senderito me lleva al punto más alto del volcán. Un viento violento me espera en la cresta y una vista de quitar el hipo:

Vista al cráter de Las Nueces

Sigo por la vertiginosa cresta noroeste con mucho cuidado, teniendo en cuenta que una caída sería muy dolorosa (o peor). Pero no puedo resistir a tomar alguna foto en cuanto los escasos rayos de sol iluminan el fondo del cráter.

Vista al cráter II

Vista al cráter III

Por fin bajo sano y salvo y me encuentro en el mismo lugar donde he sacado los selfies el día anterior. Las nubes han desaparecido y una luz intensa ilumina el cráter.

Cráter iluminado

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El calor aprieta y el sol ya está muy alto – es hora de despedirse del volcán de Las Nueces con una última panorámica.

Panorámica del volcán de Las Nueces

Algo cansado pero contento llego al coche. Los senderistas que acaban de dar una vuelta por Montaña Colorada me miran algo raro al aparecer del otro lado de la carretera. En definitiva, ha sido un paseo precioso por este pequeño-gran volcán, pero no recomiendo caminar por Las Nueces sin mucho experiencia en este tipo de terreno.

¡Hasta la próxima!

De Pas(e)o por la Playa de Famara

El primer artículo de mi Blog lo dedico a la Playa de Famara. En definitiva, es uno de mis sitios preferidos para sacar fotos, donde siento la fuerza de la naturaleza intensamente y, además, los elementos del agua, viento y arena están en continuo movimiento modelando paisajes distintos en cada instante.

Aparco mi coche detrás de los bungalows, atraído por los colores de las cometas de los kitesurfers. Armo mi cámara con el tele-zoom 70-200mm, bajo a la playa y comienzo disparar a contraluz.

Pareja de cometas a contraluz.

Poco después decido cambiar la lente a un gran angular de Zeiss 16-35mm – a ver qué tal aguanta los contrastes fuertes de la contraluz.

Kitesurf entre sol y sol - Playa de Famara, Lanzarote

Dejando atrás los kites empiezo andar hacia el final de la playa, pero el reflejo y la textura del agua atrapan mi atención y me detienen un buen rato entrando al agua y mojándome los shorts.

Llega la ola

Espejo y texturas en Famara

Finalmente me quedo satisfecho con las fotos tomadas y también noto que la marea empieza a subir – tengo que avanzar para poder sacar alguna foto de las gigantescas rocas al final de la playa.

Ya cerca del fin de la playa, en el Papelillo, la gran cantidad de arena que deposita la marea en estos días forma unos charcos y canales de agua con unas texturas que nunca había visto de esta manera.

Charcos y canales de agua

Charcos y canales de agua en Famara

Justo antes de llegar a las rocas diseminadas en la arena, otra formación rocosa luce un color verde chillón en la luz del atardecer impidiendo que siga mi caminata.

Rocas verdes en Famara

Como me suele pasar a menudo, llego algo tarde al sitio que me había propuesto, pero algunas fotos sí puedo tomar antes de que la marea vuelva a remodelar la playa.

Rocas diseminadas en la Playa de Famara

Roca encharcada - Playa de Famara

Rocas hasta el final - Playa de Famara

Ya algo cansado pliego mi trípode y empiezo el regreso.

Volviendo hacia mi coche, se me presenta una puesta de sol preciosa – un encuadre perfecto para sacar las últimas fotografías y terminar este primer artículo de mi blog “De pas(e)o”.

Puesta de sol en la Playa de Famara

Hasta la próxima…