De pas(e)o por la Playa del Risco

Muchos la han visto, pocos la han disfrutado. La Playa del Risco (o Playa del Burro) es sin duda uno de los arenales más salvajes y menos concurridos de Lanzarote. La razón es simple: solo se llega en barco o bajando el Risco de Famara a pie – un desnivel de unos 450 metros.

Comienza la bajada a la Playa del Risco

Las veces que me he aventurado a explorar la Playa del Risco nunca me ha decepcionado, ni con calima, ni con nubes, ni a pleno sol. La llegada a la playa con su arena blanca a media mañana es fantástica.

Detras de la duna, la playa

Arena blanca en la Playa del Risco - Lanzarote, Canarias

Si eliges el sendero que va por encima de la playa, dirección salinas, disfrutas de unas vistas espectaculares.

Jovenes en la Playa del Burro - Lanzarote

Llegando a la playa hay que buscar un sitio donde instalarse. Como no hay gente puedes elegir el lugar con las mejores vistas a este escenario natural extraordinario.

Sacando la toalla en la Playa del Risco.

Ahora toca baño, para bajar la temperatura del cuerpo tras la bajada.

Entrando en el agua - Playa del Risco

El agua es transparente y las olas acarician la orilla dejando un abanico de colores inigualable. Saco mi cámara y doy un paseo por la playa. No suelo llegar demasiado lejos, porque no paro de disparar.

Vista desde la Playa del Risco - Lanzarote, Canarias

Mires por donde mires, el escenario es impresionante: detrás el majestuoso risco que se levanta casi vertical a una altura de 500 metros, delante la isla de La Graciosa con sus volcanes, playas y dunas, conectada por un mar que brilla en colores, entre turquesa y azul marino.

Colores en la Playa del Risco

Vista a la Graciosa desde la Playa del Risco

Donde termina la playa - Playa del Risco

Una visita obligatoria son las Salinas del Risco, las más antiguas de Canarias, dicen. Volvemos a ponernos las botas y avanzamos hacia la punta, con Caleta del Sebo justo enfrente.

Camino a las Salinas del Risco

Según la temporada, la marea y el viento, las salinas se transforman dejando unos colores casi surrealistas.

Vista a las Salinas del Risco

Y el agua se convierte en sal - Salinas del Risco

De vuelta a la playa toca almuerzo, bañito y relax. El tiempo pasa volando y hay que pensar en volver – evidentemente la parte más dura. Regresamos por la orilla de la playa hasta que veo unas dunas preciosas: el viento ha peinado la arena dejando unos dibujos geniales y, aunque la calima está apretando, consigo sacar alguna buena foto.

Dibujos del viento; Playa del Risco

Duna en la Playa del Risco

Seguimos por el sendero de los Gracioseros que es fácil de subir, pero el calor aprieta por la tarde y uno reza por una brisa fresca. Finalmente, después de unos 50 minutos, llegamos al mirador, sudados pero contentos.

Subiendo el Risco de Famara.

La sensación que uno tiene después de pasarse el día en la Playa del Risco se puede resumir en felicidad (de un día aventurero), agotamiento (después de la subida), y una profunda tranquilidad.

¡Hasta la próxima!

P.S. Las fotografías en este artículo se tomaron en días distintos.

Entrada publicada el 20 de Octubre de 2016